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Con un clima delicado, la cúpula de la Iglesia argentina se prepara para ver al Papa “en las próximas horas”

Clarín (Argentina), 09-02-2011

Miércoles 9 de febrero de 2011, por Bioéticas. Guía internacional de la Bioética

El cardenal Jorge Bergoglio y los otros tres obispos de la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina serán recibidos por el Papa “en las próximas horas”, según dijeron fuentes informadas a Clarín. Antes, el encuentro del grupo es con el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, quién tiene a su cargo el manejo operativo del delicado tema de la interna de los obispos criollos y del presente y futuro de la iglesia argentina.

09/02/11 - 11:53

Por Julio Algañaraz. Vaticano, corresponsal.

El cardenal Jorge Bergoglio y los otros tres obispos de la cúpula de la Conferencia Episcopal Argentina serán recibidos por el Papa “en las próximas horas”, según dijeron fuentes informadas a Clarín. Antes, el encuentro del grupo es con el secretario de Estado, cardenal Tarcisio Bertone, quién tiene a su cargo el manejo operativo del delicado tema de la interna de los obispos criollos y del presente y futuro de la iglesia argentina.

Acompañan al arzobispo de Buenos Aires, los vicepresidentes, arzobispos Luis Villalba (Tucumán) y José María Arancedo (Santa Fe) y el secretario general, monseñor Enrique Eguía, auxiliar de Buenos Aires.

En el Vaticano no faltan los recelos, las desilusiones y los manipuleos de los que mueven los hilos del poder, aunque seguramente Benedicto XVI renovará oficialmente su confianza e invitará a “seguir adelante” a nuestros episcopales.

Bergoglio y los suyos han venido a “puentear las interferencias” y a explicarse con los “ministros” de los dicasterios de la Curia, con el cardenal Bertone y con el mismo Benedicto XVI. Desde hace años que la corriente de centro que gobierna la Conferencia Episcopal ha debido luchar a brazo partido con la línea conservadora interna, cuyo líder es hoy el arzobispo de La Plata, monseñor Héctor Aguer, que cuenta en Roma con poderosos amigos.

Hace unos años, cuando el secretario de Estado era el cardenal Angelo Sodano, llovieron nombramientos de obispos conservadores en la Argentina acunados por el presidente Carlos Menem y su representante en Roma, el embajador Esteban Caselli, hoy senador italiano del partido de Berlusconi.

La corriente de centro que en una época lideraba el hoy cardenal Esteban Karlic, prevaleció durante la gestión de Bergoglio, que hoy afronta varios peligros tras haber combatido y perdido, dentro y fuera de la conferencia episcopal, en favor de una línea menos intransigente de la que sostuvo el arzobispo Aguer en la cuestión del matrimonio gay.

En el Vaticano predomina netamente la posición ultraconservadora del Papa, contrario a cualquier cesión en lo que llama la defensa de los “grandes valores”, sobre todo en el campo de la moral. Casamiento tradicional, divorcio, aborto, bioética (fecundación asistida, fin de la vida, etc).

En noviembre los obispos decidieron que la Cúpula viajara a Roma a dar explicaciones y tantear el terreno. En el horizonte, el próximo noviembre, se presenta complicado porque habrá que elegir un nuevo presidente de los episcopales y Bergoglio ya no podrá seguir en el cargo. Además, el cardenal de Buenos Aires cumplirá 75 años en diciembre y deberá renunciar, como establece el derecho canónico. Estas circunstancias dramatizan la cuestión interna.

“Las cúpulas de los obispos vienen aquí cuando hay crisis”, dijo a Clarín un viejo monseñor del Este europeo ya jubilado en el Vaticano, que sabe mucho de estas cosas. “A veces los llama el Papa, como fue el caso de Irlanda, conmovida hasta los cimientos por la oleada de casos de pedofilia y las actitudes culpables en la Iglesia”. A veces “vienen solos”, como en el caso de los argentinos. Pero siempre hay razones de peso, porque estas visitas no están previstas en los protocolos vaticanos. Los obispos ven al Papa obligatoriamente cada cinco años, en las visitas “ad limina apostolorum”.

El cardenal Bertone examina el dossier argentino con tres frentes informativos. En primer lugar los informes que manda el nuncio en Argentina, monseñor Bernardini, un conservador que llegó a Buenos Aires en la época del cardenal Sodano y sigue allí. Después está el frente de los conservadores, que juega sus cartas en el nombramiento de nuevos obispos. Y está por fin el Frente Central, que es la conducción de los episcopales, con la Comisión Ejecutiva presidida por Bergoglio que ha decidido venir a Roma.

La impresión es que los conservadores han logrado instalar en las cumbres vaticanas dudas acerca de la fragilidad de la dirección de la Iglesia argentina. En nuestro país se vive un año electoral y en Roma temen que haya temas “no negociables” que puedan entrar en juego. En primer lugar el aborto, pero también se recuerda que avanzan las cuestiones de bioética, con el ejemplo de la provincia de Buenos Aires y los tratamientos de fertilidad.

La visita de la cúpula es muy importante para poner a foco lo que va a pasar en la Iglesia argentina y en la sociedad nacional en los próximos tiempos. Si se alarga el avance laicista en los “grandes valores”, se podría acortar el futuro del renunciante, desde diciembre, cardenal Jorge Bergoglio.


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