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¿Cree usted en el mal de ojos?

Prensa Latina (Cuba), 07-11-2010

Domingo 7 de noviembre de 2010, por Bioéticas. Guía internacional de la Bioética

Cuántas veces en el transcurso de la vida hemos escuchado en boca de nuestros ancestros la frase: "Ponle un azabache o alguna protección a ese bebé que le van a hacer mal de ojos".

07 de noviembre de 2010

Por Marlén Borges (Prensa Latina *)

París, (PL) Cuántas veces en el transcurso de la vida hemos escuchado en boca de nuestros ancestros la frase: "Ponle un azabache o alguna protección a ese bebé que le van a hacer mal de ojos".

Ese maternal consejo casi mandato se hizo eco desde antaño en innumerables hogares cubanos, latinoamericanos y quizá perdure hoy en el continente africano trasmitiéndose como parte de la herencia de estos pueblos.

¿Cuánto hay de real en el "mal de ojos", el "susto" y otras tantas patologías que no constituyen un temor en la actualidad a nivel mundial?

Según el doctor peruano, Emilio La Rosa, vicepresidente del Comité Internacional de Bioética (CIB) de la UNESCO, estas llamadas creencias pertenecen al grupo de los denominados síndromes psicosomáticos culturales, incorporados dentro de la medicina tradicional de tipo espiritual.

¿Cómo es posible que el mal de ojos vaya asociado a niños muy pequeños sin conciencia aún de que un malestar de este tipo pudiera acecharles?

En este caso ocurre a través de los padres, el infante capta su inseguridad y traduce la tensión, explica el especialista.

De acuerdo con La Rosa, los síndromes descritos son enfermedades creadas en un contexto determinado y solo existen allí, comentó en entrevista exclusiva con Prensa Latina durante una reunión de la UNESCO efectuada en esta capital.

En Francia, por ejemplo, no se constata, porque no creen en ellas, pero quizás fueran manifiestas 200 o 300 años antes, acotó.

Medicina tradicional y bioética

"El mal de ojos", "el susto" y otros tantos malestares que forman parte de la cultura popular ameritan gran atención dentro de la medicina tradicional por sus implicaciones éticas.

Según la Organización de Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (UNESCO), un 80 por ciento de las personas de los países en vías de desarrollo recurre a esta variante para curar sus enfermedades.

Cuando se habla de medicina tradicional se debe tener mucho cuidado y decir que nosotros estamos de acuerdo en integrarla al sistema de salud cuando se respetan las condiciones necesarias de inocuidad, calidad, eficacia y uso racional, manifestó La Rosa.

De acuerdo con el especialista analizar esta práctica a la luz de la Declaración Universal de Bioética con los principios enunciados de dignidad humana, consentimiento aclarado, de beneficio y no daño entre otros, se torna delicado a veces.

El experto ejemplificó en el caso de la medicina tradicional de tipo espiritual.

Es difícil pedirle a un curandero que explique a su paciente o pida la anuencia del ritual a utilizar porque generalmente en zonas rurales ellos resuelven los problemas de salud y además son líderes de la comunidad, dijo refiriéndose al principio de consentimiento aclarado.

Agregó que solicitar el permiso para hacer el procedimiento puede resultar incongruente y romper la dinámica establecida en ese momento para "curar" esos síndromes psicosomáticos culturales como "el mal de ojos" y "el susto".

Por otra parte, el doctor La Rosa habló sobre los riesgos de que los llamados sanadores no tengan una preparación en atención primaria de salud.

La sintomatología del susto puede ser semejante a una enfermedad más grave y si el curandero no está bien instruido y sigue tratando a un paciente que no tiene en realidad el problema supuesto, será peligroso, indicó.

Refirió casos de aquejados que se trataron con esta forma de medicina tradicional por mucho tiempo sin mejorías, y luego, demasiado tarde, asistieron a un hospital para recibir tratamiento a través de la medicina convencional.

La Rosa explicó que en el "mal de ojos" apreciado fundamentalmente en niños menores de dos años se da el efecto contrario.

El cuadro clínico que se presenta regularmente es de fiebre, diarreas, a veces vómitos e insomnio pero si estos niños van al médico y son tratados por un problema gástrico es poco probable la mejoría.

Es aquí cuando el especialista debe pasar el caso a un curandero pues ese infante corre el riesgo de deshidratarse, añadió el especialista.

Durante la reciente 17 reunión del Comité Internacional de Bioética (CIB) de la UNESCO, el galeno peruano ofreció sus puntos de vista sobre la medicina tradicional.

(*) La autora es corresponsal de Prensa Latina en Francia.


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