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Graves las condiciones sociales y de salud de la niñez en México

Ciudadanía Express (México), 19-10-2010

Martes 19 de octubre de 2010, por Bioéticas. Guía internacional de la Bioética

Las condiciones sociales y de salud en que se desarrolla la niñez mexicana son graves y no se vislumbra una respuesta por parte del Estado para atender las consecuencias de problemáticas como los altos niveles de obesidad, desnutrición, incremento de tipos de neoplasias, padecimientos sicológicos y violencia, entre otros, que enfrentan los infantes de todos los estratos sociales.

Publicado por shinji el Martes, 19 Octubre 2010

UAM/Investigación

Oaxaca, México.- Las condiciones sociales y de salud en que se desarrolla la niñez mexicana son graves y no se vislumbra una respuesta por parte del Estado para atender las consecuencias de problemáticas como los altos niveles de obesidad, desnutrición, incremento de tipos de neoplasias, padecimientos sicológicos y violencia, entre otros, que enfrentan los infantes de todos los estratos sociales.

Así lo señaló el doctor Octaviano Domínguez Márquez, presidente de la Academia Nacional Mexicana de Bioética, durante su participación como conferenciante magistral en el XVI Congreso Nacional y I Internacional Manejo del trauma en pediatría, realizado en la Rectoría General de la Universidad Autónoma Metropolitana (UAM).

El funcionario dijo que México se ubica en el primer lugar en obesidad y sobrepeso de su población infantil, a lo que se añade el alto índice de desnutrición en este segmento de edad; ambos padecimientos han traído como consecuencia que cada año mueran más de 80 mil personas por diabetes tipo 2.

El Estado, indicó, “no tiene un programa nacional que nos hable de la dimensión del problema”, a pesar de que este derrumbe nutricional –en una etapa que debe ser de plenitud– fue previsto desde hace más de 50 años con razonamientos científicos que se refirieron al tránsito de las enfermedades infecto contagiosas a las crónico-degenerativas, y a las condiciones de pobreza en que viviría más de 50 por ciento de la población.

Tras apuntar que las neoplasias constituyen la segunda causa de muerte en escolares, el doctor Domínguez Márquez dijo que a este hecho se añade el drama que vive un niño para entender la muerte de su propia persona.

Frente a este panorama, la bioética debe señalar el déficit de la responsabilidad del Estado y de las instituciones educativas y de salud, principalmente, así como acentuar la sensibilidad social de la enseñanza y del ejercicio de la pediatría, desde la medicina general y la atención primaria a la salud.

Dicho déficit, agregó, se inicia desde el abasto suficiente de medicamentos y continúa con la prescripción oportuna y eficiente de fármacos, además de propiciar condiciones de confort para el paciente.

Aseveró que en el trauma pediátrico, sea físico, psicológico o social, siempre hay sufrimiento, por lo que el manejo del dolor no puede omitir una conducta ética, y esto es particularmente importante en el caso de secuelas psicológicas, ya que “nadie evalúa los daños a mediano y largo plazos”.

El investigador sostuvo que al abordar el trauma pediátrico desde un punto de vista de la justicia “nos encontramos en realidad con un verdadero acto de injusticia”, sobre todo con respecto a las niñas, pues no han quedado en el pasado las estadísticas que señalan que la mortalidad en los niños de 0 a 1 año es mayor en varones debido –ahora se sabe– a una deficiencia inmunológica; sin embargo, de uno a cuatro años la mortalidad es mayor en niñas por razones tales como “abandono, discriminación y maltrato” situaciones que empiezan a enfrentar desde muy pequeñas.

En práctica pediátrica, particularmente en trauma, el elemento central se ubica en el acto de conciencia del personal de salud frente a un menor que no tiene voz autorizada para emitir cuestionamientos o reclamos ante el manejo de su caso y a quien solamente lo protege la conciencia del “buen actuar” de quien lo atiende

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Por ello, en esta práctica se pone en juego la convicción de dar un auténtico beneficio al paciente, y en ese sentido “la conciencia es implacable: un trato indiferente o negligente se enfrentará al más alto tribunal del ser humano, donde nadie escapa a su propio juicio”.


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